sábado, 9 de abril de 2011

 

Ater Papilio



Que con tus párpados lleves al cielo la exquisitez del miedo.
Que tus mares a sabor a rosa lleguen a los acantilados.
Todos los movimientos de la tierra es el éxtasis de tu llamado.

Tu sed se torna infinita en un espacio de luces.
No te duermas que las nubes se convierten en ojos.
Llévame hacia los insectos que transportan tu enojo.

Sé fiera de desiertos, aliada de cometas.
Miéntele al sol para que en su núcleo te ocultes.
Llena tus sonrisas con todos los enigmas que asustes.

Pequeña mascota de santos,
mariposa domesticada para guardar pecados 
¿dónde esta las pieles que has disparado?

Este no es el tiempo para llamar a los muertos que han escapado
ni para padecer por los colores que te han quitado.

(Con solo un lapso de tu esencia primitiva 
haré mi ardid para reír en la interminable angustia)


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