jueves, 14 de abril de 2011

DESECHABLE (Primer Cuarto): El Espectro de lo Casual


Venid ángel, venid hacia a mi.
Guíame a tu película, guíame al fin.
Haz que las maravillas no me decepcionen.
Mira mi vida, haz que no llore.

No desaparezcas compañero, tus horas no han llegado
La visión de lo malo todavía no ha comenzado.
Sus alientos se han deteriorado entre el odio de lo amado.



Suspírame al cerebro toda tu demencia:

- Veo la hiedra venenosa de los perros infectados envueltos en palmeras de queso amarillo que llueven caducadas desde 1979 desde lo alto de viscosas catedrales que navegan sobre el mar buscando las millones de estrellas alucinantes en los pantaloncitos de los licenciosos niños con pieles de ratas cobijados en las carnosas extremidades de amazonas y sirenas que se queman en el interior de los ojos que derraman azules reflejos de líquidos metálicos en los sucios uniformes de ninfomanas de extraterrestres bullas y diosas terremotos que hacen con sus burbujas rojas los caminos para lograr una buena visión de lo que es mi cerebro ahora...
... ahora estoy entre el incesante vomito y la acidez de una ballena que gira alrededor de un altar de mariposas putrefactas que se derritieron al pensar en el nombre del devorador de jirafas y en la recamara del hombre mas rico en mierda de la galaxia que importaba libélulas plateadas en el dorso de un gato homosexual que bailaba TAP los fines de semana en las autopista que lleva al centro del corazón las células que revientan narices al sonar el quejido de mis tejidos al amanecer cuando toda la música ha comenzado a gritar en las uñas de las focas de pasos densos y gigantescos para decirnos que los sentidos de nuestros padres han fallecidos en un cristal verde que transporta erizos.



-Es un místico, en un desierto cabalgando sobre astros-. Eso decía mi señora cuando rezaba en las mañanas. Yo estaba paseando entre esperanzas infinitas, tratando de alcanzar la divinidad de los dioses.



Todos quieren su alma,
para tener lo que nadie pudo tener.
¿Quieres matar toda su calma
para ser lo que pudiste ser?

Ciertos milagros podrán ocurrir,
y quizás mañana me puedas sanar.
Pero aun así no seré el demonio ni el ángel 
al que podrás invocar.



Esta música llegara a ti desde pequeños metales entrelazados, agitados por la epiléptica demencia de un amante de la voz.
Estas palabras llegaran a ti desde pequeñas neuronas entrelazadas, agitadas por la sangre hipoglicemica de un poeta sin corazón.




Los Extraños impulsadores de fantasías. 

Desde esta noche no se volverá a cautivar las necesidades de la bestia. Al fin podré ver su capacidad de agonizar entre los arcángeles, y su talento de compartir sus destrucciones y alabar sus propias desgracias. Esta es la noche en el que su miseria transparente concluirá en sus páginas adormecidas.
Una variedad de gérmenes vendrán a sus células, y saldrán las carcajadas y los ojos de las pieles. Se verá las nauseabundas estrellas intermitentes  y las viajeras moribundas.
¡Calma, no todo está perdido animal silvestre! Tus pasiones imaginarias vendrán en pétalos celestes de diamantes flamantes.
Mira como mis ilusiones están a punto de acabar con los cometas, las calumnias y los farsantes, con ayuda de alucinógenos y viajeros exiliados.
Somos entretenedores de desdichas y de payasos cósmicos de la eternidad.


 
Perdón, no puedo ayudarte,
no soy salvador.
Nada mío puedo confesarte,
no soy pecador.
Tal vez pueda consolarte,
pero no soy droga que pueda calmarte.



...Era la tulpa de mi belleza condensada entre flores y abejas. Su sentido de la inocencia desplazaba la maleza enredada en los arbustos, mientras que mis manos creadoras besaban el cielo febril de espigas.



Iluminada sonrisa.
Espectro de lo casual.
No duermas ahora,
quiero verte temblar.



Se mi sed y el peso de mi piel.
Conéctate al viento que grita al revés.
Canta hábilmente para que llegues a mi ser.
No me señales que hoy no moriré.

Alcen esas manos que cantare un llanto.
No me miren mucho, creeré que me están amando.
Suspiren conmigo y con los guardianes del olvido.
Hagan una nota emocional que termine en chillidos.



La demencia es la pureza para llegar a Dios .



Quiero ver tu cara.

Saber si has hecho nada.

¿Suspiras un quejido?

Creeré que te has perdido.



No muestres esa sonrisa.

La calma es divina.

Ahora cantas cuando gritas.

Y ya nunca me miras.



Lloro cuando crezco.

Pierdo pero lo intento.

Sentirás que he muerto.

Cuando ría en silencio.



Y yo estaba ahí, en su sueño,
con las ganas de que hablara de mi.
Creo que nunca me iré de aquí.
Ningún despertar me hará fallecer,
aunque no con toda esta compañía.
Solamente ayer vi museos, renacuajos,
personajes de terror, actrices,
amigos muertos, el cielo con sus alfileres,
manchas blancas, vasos perdidos,
caras transformadas, colibríes,
al capitán de las flores y a la niña
que no ha dicho sus sueños
de pajaritos muertos y estelas inhumanas.



Solo un instante ha pasado, 
y las historias se han deteriorado.
No ha sido el final, no será el comienzo.

¡Hello bestias obsoletas y supuesto fin del mundo!
Feliz año a tus entrañas y a la sincera alianza con el espíritu.



Solo, como el primer muerto. 


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